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Fomentar la concentración teletrabajando.

¡Creemos que con la sobreestimulación a la que nos enfrentamos cada día, evitar perder la concentración durante todo el día laboral es utópico! En nuestra opinión el secreto reside en gestionar nuestras expectativas y nuestro tiempo de manera realista. Compartimos algunos tips sencillos – incluyendo algunos que comentamos también en el artículo de Vogue Business - a incorporar en nuestra rutina:  
 
1/ Todo parte de una buena organización y planificación previa de cara a los to do o tareas importantes. Es importante saber parar todos los meses y dedicarnos un espacio de (re) organización, haciendo retrospección sobre el mes que cerramos y definiendo los objetivos del mes que se abre. Este mismo proceso se puede (¡y bajo nuestro punto de vista, ¡se debe!) replicar a nivel semanal.  
 
2/ De esta forma, será mucho más sencillo aterrizar los hitos que queremos realizar cada día dedicando tan solo unos minutos (preferiblemente a última hora de la tarde o a primera hora de la mañana según nuestro ritmo biológico) para poder empezar la jornada laboral con claridad. ¡Nuestro día será mucho más productivo y viviremos con más paz y serenidad!  
 
3/ Es útil focalizar en las tareas que sí o sí queremos dejar hechas, escoger por ejemplo 3 tareas prioritarias al día. Y aquí bien merece la pena tener en cuenta espacios de tiempo más amplios de lo que creemos, porque si algo hacemos los seres humanos es calcular normalmente tiempos más cortos y alargar demasiado nuestra lista de to do y después estar estresados porque, ¡no nos da la vida!. 
 
4/ Hay algunas tareas que requieren mucha concentración: preparar una presentación o una propuesta, hacer un estudio, redactar un artículo, estudiar etc. En estos momentos necesitamos poder entrar en el flow, esos huecos del día en los que necesitamos la máxima concentración y disponibilidad para poner el foco. Es decir, fluir sin que nadie nos interrumpa. Cuando las tengamos definidas:  
 
Planifícalos estratégicamente y comunícalo al resto de la familia, socios, compañeros, etc… quizá con una señal en la puerta si hay niños pequeños, marcando en el calendario de manera compartida o tratando de establecerla siempre a la misma hora si es posible y así ayudar a crear una rutina y un código que todo el mundo conozca.  
 
¡Póntelo más fácil y desactiva las notificaciones del email, de las RRSS y del móvil!  
 
• Otra cosa que nos ayuda a nosotras mucho en elles Coach es tener en nuestras agendas diferentes colores establecidos en función de las tareas y de la necesidad de concentración, de herramientas, de colaboración etc.  
 
• Otra opción, es simplemente cambiar de lugar: ¡teletrabajo no rima necesariamente con casa! Sobre todo, si compartimos espacio con parejas, compañeros de piso etc. Nos podemos regalar una hora de flow, en una cafetería tranquila, si el ruido de fondo nos llega a incomodar pongamos música agradable en los cascos para crear nuestra burbuja y dejarnos fluir.  
 
Como lo explicamos a los lectores de Vogue Business, existen herramientas muy prácticas y con versiones gratuitas para organizarnos a nosotros mismos e incluso organizar nuestra colaboración profesional y personal: Asana y Trello son muy intuitivas y nos brindan funcionalidades muy interesantes como un sistema de etiquetas (“tags”) y colores.  
 
Dicho esto, en el día a día del teletrabajo hay interrupciones que no podemos proveer y con las cuales no nos queda más remedio que lidiar. ¿Qué hacemos con ellas? Si llaman a dejar un paquete, por ejemplo, lo más probable es que vayamos a abrir la puerta. ¿Cómo nos volvemos a concentrar?  
 
- Por un lado, volvemos a incidir por aquí lo compartido en la revista de moda nos servirá precisamente haber contado con los llamados “buffers”. Estos espacios de tiempo que nos permiten asumir posibles desviaciones de tiempo en una tarea o proyecto, más amplios de tiempo en la agenda en la planificación, de tal manera que “contemos” con estas interrupciones y no sintamos que vamos todo el rato con la lengua fuera, algo que sin duda nos generará mucho estrés
 
- Además, podemos aprovechar a hacer unas respiraciones entre recoger el paquete y volver a concentrarnos. Para hacer una transición y volver a coger el foco.  
 
- Por otro lado, como salió en la revista Vogue Business, quizá, esa llamada en la puerta nos permita estirar las piernas, mover el cuerpo, beber agua o hacer un pequeño descanso que tantas veces se nos olvida y que tan necesario es para seguir con las pilas cargadas.  
 
- También, desarrollar el autoconocimiento: de nosotros mismos y de nuestro contexto. Por ejemplo, será importante saber si somos más productivos trabajando de mañana o de noche. Probablemente tanto a primera hora como a última tenemos la posibilidad de disponer de franjas horarias con menores distracciones familiares como interacciones laborales. ¿Eres búho o alondra? 
 
- Como lo comentamos en Vogue Business, márcate 3 prioridades cada día. Aquellas que sean importantes y urgentes que quieres hacer hoy sí o sí, y ve a por ellas. Por supuesto aquí entra lo laboral y lo personal, sepáralo para no confundirte, pon un espacio delimitado a cada rol de tu vida.  
 
- Date recompensas: cada uno tiene las suyas… pero es importante concedernos estos “premios” por el trabajo bien hecho y dejar espacio para la celebración.  
 
- Dedica unos minutos cada 2 horas a levantarte de la silla, estirarte, y darte pequeños paseos por casa (¡aunque sea a rellenar el vaso de agua!). 
 
- Bebe agua, hidrátate. Parece obvio, pero a veces entre call y call se nos olvida lo más esencial (y acuérdate, el café y el té deshidratan, no hidratan). 
 
- Si todavía te cuesta… ¡aprende a decir que no! Es parte indispensable para priorizar.  
 
- ¡Se flexible y cariñoso contigo mismo! Estamos en una época de continuos cambios de planes y la flexibilidad y el sentido del humor son cruciales para adaptarnos. ¿Quién no ha visto desde este confinamiento a niños apareciendo en videoconferencias? ¡Relativicemos! 
 
- Trabaja de la manera más “portátil” posible: ya sea con el móvil, portátil, etc… esto te dará mucha flexibilidad.  
 
Por ejemplo, hay tareas que podemos hacer en el coche esperando a recoger a los niños del colegio con el propio móvil… otras que requieren de alguien más… y algunas que quiero hacer el día que tenga un estado de ánimo determinado.  
 
Nosotras hemos empezado a marcar en nuestra herramienta de trabajo algunas tareas con la etiqueta “móvil”. Y estas tareas muchas veces las hacemos aprovechando cuando salimos a caminar y hacer ejercicio. ¡Todo vale! Lo importantes es poder parar unos minutos para planificarse.  
 
¡La regla de los 3 minutos! Que también compartimos en Vogue Business Ante toda tarea que nos llegue de repente nos haremos la siguiente pregunta: ¿la puedo hacer en menos de 3 minutos? Si la respuesta es sí, la hago y me olvido (a parte del chute de dopamina y bienestar por “habérmelo quitado”), si la respuesta es no la vuelco automáticamente a mi lista de To do.  
 
- Multitasking: teléfono, whatsapp, emails, llamadas…. Obviamente necesitamos estar conectados, y además el teléfono hoy en día supone una herramienta de trabajo. Pero es fundamental tener espacios de tiempo en los que estemos focalizados en una sola actividad. ¡Y ojo, porque esto es todo un reto hoy en día! 
 
- Picar a deshoras. Estando en casa y con la nevera cerca las posibilidades de vernos tentados de ir a la cocina se multiplican. Procura ser estricto con tus rutinas de comidas y tener siempre en la mesa agua. Además, sino las infusiones siempre nos darán sensación de saciedad para seguir focalizando en el trabajo y no distraernos con la comida.  
 
- Escuchar demasiado la información del exterior. Sobre todo, en estos días, selecciona muy bien qué momento del día vas a elegir para ver las noticias, escuchar la radio o ver YouTube. Estamos sometidos a mucha información y saber racionarla resulta clave.   
    
- Es importante trabajar por objetivos y saber claramente cuáles son y que se espera de nosotros. Tenemos la creencia (¿limitante?) de que, si no nos ven, no vamos a poder demostrar que trabajamos. Aquí la flexibilidad y el trabajo por resultados resultan cruciales.  
 
- Responsabilidad. Si tú eres capaz de ser responsable con tu tiempo y con tu trabajo el resto de personas también lo son. La cultura de la Confianza es imprescindible para que este nuevo marco de trabajo funcione.  
 
- Háblalo en el trabajo y propón proactivamente posibilidades para ofrecer una visibilidad u acordar unos objetivos que os parezcan realistas y justas a ambas partes.  
 
Y si no estamos en casa, ¿qué podemos hacer para que nos concentremos en una videollamada de trabajo? 
 
Si no estamos solos en casa, trataremos de que haya el máximo silencio posible siempre que esto sea posible. Para ello: 
 
- Cuidaremos el lugar en el que ocupemos para la video llamada. Si es posible contar con un espacio en el que podamos estar solos mejor.  
 
- Avisar al resto de la familia o convivientes de que vamos a iniciar una video llamada. Simplemente diciéndolo en el momento o mejora aun planificándolo siempre que sea posible. Tal y como decíamos antes, quizá podamos tener un signo en la puerta que todo el mundo en la vivienda identifique como de: no disponible! 
 
- Y en el caso, y solo en el caso, de que haya ruidos y no podamos hacer nada al respecto: poner cascos y activar el mute siempre que no estemos interviniendo nosotros en la videoconferencia, disculparnos con autenticidad y vulnerabilidad ante el resto de personas asistentes… y si algo nos ha aportado esta situación, es humanizar el entorno laboral, así que relativicemos, si hay un niño pequeño llorando dejar claro que: el niño está atendido, para que de alguna forma todos los asistentes puedan focalizar en el asunto y no dejarse distraer por el ruido de fondo. 

Por Leïla Salamat - de Blignières 28 de marzo de 2025
Este mes hemos acompañado a varias empresas y particularmente a los departamentos de Diversidad, Equidad & Inclusión (DE&I) , y me gustó mucho observar que ya no estamos hablando del día de la mujer sino del mes de la mujer. Efectivamente, en el marco del Día Internacional de la Mujer celebrado el día 8 de Marzo , llevamos unos pocos años ya aprovechando esta oportunidad para abrir un espacio de reflexión sobre el rol de la mujer en distintos ámbitos de la sociedad, especialmente en el mundo laboral . En las últimas décadas, se han logrado avances significativos en equidad de género, pero aún persisten desafíos importantes . En esta entrada, exploramos datos clave sobre la participación femenina en el trabajo, la conciliación entre vida laboral y personal, los avances en igualdad de oportunidades y los retos que siguen pendientes. Empecé por preguntarle a mi nuevo amigo ChatGPT unos datos sobre las Mujeres en el mundo laboral y me contestó que según el informe más reciente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), l a tasa global de participación laboral de las mujeres es del 47%, en comparación con el 72% de los hombres . Aunque la brecha de género ha disminuido en algunos países, l as mujeres siguen enfrentando barreras significativas para acceder a empleos de calidad y liderazgo . Algunos datos relevantes: La brecha salarial : las mujeres ganan, en promedio, un 20% menos que los hombres por el mismo trabajo. La representación en liderazgo : solo el 10% de los CEO de las empresas Fortune 500 son mujeres. El emprendimiento : a pesar de los desafíos, el 30% de los negocios en el mundo son liderados por mujeres y desde ellas Coach somos un ejemplo de ello  Cuando hablamos con l@s participantes de nuestras charlas, uno de los retos más recurrente que mencionan es la conciliación - el verdadero desafío persistente . El equilibrio entre la vida laboral y personal sigue siendo una de las mayores dificultades para las mujeres trabajadoras. La OIT señala que las mujeres dedican, en promedio, tres veces más tiempo que los hombres al trabajo no remunerado , como el cuidado del hogar y la familia. Esto limita su desarrollo profesional y contribuye a la brecha de oportunidades. Laura Baena , fundadora de Malasmadres - con la que hablamos hace unos años sobre "Yo No Renuncio: ¿Qué pasa con mi trayectoria profesional después de ser madre?" - compartió este mismo mes “lo más preocupante es que la mujer ha salido al mercado laboral a luchar en igualdad de oportunidades y derechos pero el hombre no ha entrado de igual manera en el hogar” A pesar de los desafíos, se han dado pasos importantes hacia la igualdad de género en el ámbito laboral: Las normativas y leyes : muchos países han implementado leyes de equidad salarial y políticas de inclusión de género en empresas. La cultura empresarial: se ha promovido la diversidad en los equipos de trabajo a través de los departamentos de DE&I cada vez mas presente y con más presupuestos, lo que ha llevado a una mayor inclusión de mujeres en sectores tradicionalmente dominados por hombres, como la tecnología y la ciencia. El empoderamiento femenino: programas de mentoría, de coaching grupal e individual y de liderazgo femenino han impulsado la visibilidad y el desarrollo profesional de más mujeres en el mundo corporativo. Sobre este último punto, este mes, en varias ocasiones he podido intercambiar sobre el (auto-) Liderazgo femenino y el empoderamiento acompañando a grupos de mujeres y grupos mixtos . Otro de los retos que más resaltan en el desarrollo de las mujeres en mundo laboral es el “Perfeccionismo” la filosofía que llamo del “todo o nada” y el lamentablemente famoso “Síndrome del Impostor” . Estos desafíos, bajo mis propias experiencias y observaciones, impactan particularmente la autoconfianza y la comunicación asertiva. Soy una eterna optimista y el hecho de que estemos hablando con grupos de mujeres y mixtos de estos temas, que estemos definiendo junt@s y posiblemente reconociéndonos en el síndrome del impostor, que estemos buscando junt@s las características claves para el liderazgo y el empoderamiento, me parece super positivo. También es cierto que medidas como el teletrabajo, la flexibilidad horaria y el acceso a bajas parentales equitativas han ayudado a mejorar la situación en algunos sectores . Sin embargo, aún queda un laaaaargo camino por recorrer para lograr una distribución más equitativa de las responsabilidades familiares y domésticas. A pesar del progreso, aún existen desafíos clave para alcanzar una equidad real en el mundo laboral: Romper el techo de cristal: la presencia de mujeres en altos cargos sigue siendo limitada. Combatir la discriminación y el acoso laboral: muchas mujeres continúan enfrentando ambientes hostiles en sus lugares de trabajo. Fomentar la corresponsabilidad : es crucial promover políticas que incentiven a los hombres a asumir un rol más activo en el hogar y la crianza de los hijos. El Mes de la Mujer es una oportunidad para reconocer los avances logrados en materia de equidad de género, pero también para reflexionar sobre los retos que aún persisten. Es fundamental seguir promoviendo políticas inclusivas y fomentar un cambio cultural que permita a las mujeres desarrollar todo su potencial en el ámbito laboral. Solo a través de un esfuerzo conjunto entre gobiernos, empresas y la sociedad en su conjunto podremos alcanzar una verdadera igualdad de oportunidades. Cada granito de arena cuenta, ¿Cuál es el tuyo?
Por Laura González Ortiz de Zárate 17 de febrero de 2025
Llevo tiempo pensando en la diferencia de estas dos cosas: relativizar y no hacer nada . Hay personas que confunden ambos términos, y para mi no tienen nada que ver. Lo esencial, desde mi punto de vista es desde dónde hacemos las cosas. Si soy manager de un equipo y en la última época estoy observando mucha rotación entre mis colaboradores yo puedo decidir ocuparme y a la vez relativizar. ¿Cómo? Relativizar tiene que ver con darle la importancia justa, poder pasar de ese tema a otros y no quedarnos enganchados ahí, y ser capaces de parar y coger “vista de pájaro”. Algo totalmente compatible con buscar un plan de acción y ponernos manos a la obra. Quizá voy a hablar con las personas de mi equipo para ver cómo se sienten en los últimos meses, hacer una encuesta de clima, o empezar a analizar qué he podido cambiar en mi liderazgo en la última etapa. Si no relativizo puedo tener pensamientos como estos: “es el fin de mi carrera”, “ya no valgo para nada”, “hace tiempo que ya no sé hacer las cosas bien…”. Así que para mi iría más de la mano el no relativizar y el no hacer nada. Nos acercamos a la posición de víctima, donde reina el miedo, y donde éste nos lleva a la parálisis y al bloqueo . Preocupación en lugar de ocupación . Por lo tanto, relativizar en una medida justa no nos tiene que llevar a la pasividad, sino al hacernos cargo desde un lugar menos pesado, y más liviano. A veces utilizando el sentido del humor, otras la experiencia del pasado, y desde luego la confianza desde la cual podemos pasar a la acción y actuar. ¿Te sirve esta distinción? Te leo,
Por Leïla Salamat - de Blignières 17 de diciembre de 2024
Photo credit: Laura Adai. Ya estamos cerrando el año añadimos el “y si no volvemos a hablar, ¡felices fiestas!” al final de nuestros emails y ¡ nos preparamos para celebrar este cierre del 2024 y comienzo del nuevo año! Para ello, hay una herramienta lúdica, creativa y muy visual llamado el Vision Board que nos puede ayudar mucho en conseguir nuestros objetivos tanto personales como profesionales . ¿Qué es un Vision Board ? Es una técnica que nos permite plasmar nuestras metas para el nuevo año de manera visual para que no se queden en el olvido. ¿Os suenan esos propósitos de año nuevo que escribimos en alguna libreta física o virtual y que se diluyen tanto que nos olvidamos de ellos a los pocos días o semanas? Con el Vision Board, al ser visual - e idealmente colgado en un lugar visible - es un recordatorio ideal para guardar esas metas en tu “ top of mind ” , es decir e n nuestro consciente, enfocar nuestra energía en ellas y mantener la motivación hacia lo que realmente deseas para este año que se abre . Esta técnica va mucho más allá de una tarde entretenida de manualidades recortando y pegando imágenes de nuestros magazines favoritos y sacando nuestra vena artística ; es un verdadero viaje de reflexión, autoconocimiento y manifestación de nuestros deseos. ¿Para qué crear un Vision Board ? Todos tenemos sueños, y realmente se pueden quedar en esto, algo que anhelamos y que se queda en “las nubes”, en nuestra imaginación, en algo deseado pero irreal e intangible. Tener una visión es transformar esos sueños en realidad y para ello necesitamos identificarlos, nombrarlos y pasar a la acción, por muy pequeños que sean estos pasos. Con el Vision Board , podremos visualizar estos sueños convertidos en visiones y eso nos ayudará a hacerles reales . ¿Cómo crear un Vision Board ? Comparto algunos pasos sencillos para ayudarte a crear tu Vision Board , pero recuerda que es un proceso creative por lo que deja riendas sueltas a tu imaginación y creatividad, no te límites a estos pasos y si sientes que algo diferente te podría ayudar y motivar para hacer reales tus metas, ¡adelante, no te cortes! Se pueden usar imágenes, palabras, mantras, citaciones inspiradoras, cualquier cosa que te ayudará a empoderarte hacia tus metas y aspiraciones para este nuevo año . 1. Identifica y describe claramente tus metas y aspiraciones Esto es la base del Vision Board . Dedícale un tiempo cualitativo. ¿Tienes claro tus metas? : apuntalas todas en una lista. ¿Te cuesta identificar tus metas? : te puede ayudar empezar unas semanas antes con un diario para crear una lluvia de ideas que poco a poco podrás organizar, priorizar y transformar en metas las que te parecerán más relevantes y esenciales para ti 2. Prepara todo el material necesario Primero la base: el Board . Puede ser un tablero de corcho, de madera, cartulina de papel, de cartón, cartón-pluma o incluso un lienzo…lo que te sea más cómodo y accesible. Luego el material que necesitarás para crear : imágenes imprimidas o de alguna revista, periódicos, fotos, postales, dibujos y también rotuladores, post-its, pintura, tijeras, pegamento etc. El Vision Board también puede ser digital a través de alguna herramienta como Canva, Asana etc. En este caso, te animo a que lo imprimas y lo pongas en un lugar visible en tu día a día . En la medida de lo posible, mi recomendación es que sea un tablero físico pues además de volver a conectar con tu niña interior, al usar más sentidos, te permite activar más zonas de tu cerebro que te ayudaran a memorizarlo. 3. Busca un lugar tranquilo y un hueco amplio en tu agenda Necesitas tiempo contigo misma para no sentirte presionada y también un lugar libre de interrupciones y distracciones para poder entrar en un estado de Flow del que ya os hablé en este artículo de Vogue Business 4. Selecciona y organiza tus metas para crea tu Vision Board Esa es la parte molona de darle forma a tu Vision Board donde podrás jugar con todo el material a tu disposición para posicionarlo en tu tablero hasta que encuentres LA visión con la que te identificas . En este proceso es completamente normal que de repente surjan cambios ; una idea que te parecía primordial pierda su sentido o al revés, alguna idea que habías descartado de repente cobre mucho más protagonismo y merezca su lugar en tu Vision Board . Déjate fluir, escúchate, sigue tu intuición sin juicios – tú tienes la respuesta correcta en este momento. El hecho de que sea una técnica visual es precisamente lo que nos permite: dar los últimos toques y retoques para que realmente la foto completa tenga sentido . 5. Cuelga tu Vision Board en un lugar visible en tu día a día. Tu creación será una gran fuente de inspiración…si y solo si lo tienes a mano y lo puedas visualizar en tu día a día . Así que ¡no seas tímida, no te cortes, y asegúrate de poder verlo cada día! Recuerda que, si lo has creado de manera digital, imprímelo o déjalo como fondo de pantalla de tu ordenador para que lo puedas recordar cada día. 6. ¡Pasa a la acción! Como dice Joel A. Barker: "La visión sin acción es un sueño. La acción sin visión es simplemente pasar el tiempo. La acción con una visión puede cambiar el mundo." 7. Actualiza tu Vision Board De vez en cuando, dale una mirada desde la curiosidad: ¿Y si… añado, modifico, quito, reordeno mi Vision Board para ayudarme a alcanzar mis metas y aspiraciones? 12 meses son muchos días en los que las cosas pueden cambiar, nuevas oportunidades pueden surgir, etc. Permítete la flexibilidad para retocarlo, al menos cada 3 meses, y regálate este momento de calidad y de curiosidad contigo misma .... ¡¡Y aprovecha para celebrar todo lo que ya has conseguido!! ¿Te animas? L.
Por Leïla Salamat - de Blignières 31 de octubre de 2024
Es un concepto que traemos en todo lo que hacemos desde ellas Coach tras tratar una temática o situación concreta, preguntamos ¿cuáles son los pequeños cambios que quieres llevar a cabo? Empezar con pequeños pasos, de un nivel de intensidad y dificultad razonables es clave para no procrastinar y empezar desde ya y no desmotivarnos y abandonar en el camino. Siempre animamos a que estos baby steps sean lo más SMART posible. Me gusta siempre ponerlo desde la perspectiva de las 4 fases del aprendizaje de M. BROADWELL que explique en este artículo y que recuerdo por aquí: • Incompetente inconsciente : no soy consciente de mi “incompetencia”, es decir, no sé que no sé. • Incompetente consciente : ya me he dado cuenta de que no sé por lo que me pregunto qué es lo que quiero hacer con esta nueva información: lo quiero cambiar o me compensa más seguir como estaba. Si decido cambiar algo, entonces pongo en marcha un plan de acción que me lleva al siguiente escalón: • Competente consciente : y poco a poco, a base de baby steps, poniendo atención, siguiendo conscientemente un plan, de acción probando cosas nuevas y ajustando cuando no me funciona algún experimento (¡con auto compasión siempre!), empiezo a ser competente. Poco a poco, creo un nuevo hábito, una nueva competencia. • Competente inconsciente : cuando ya hemos implementado el hábito hasta tal punto que lo tenemos literalmente incorporado (incorporado viene de in corpore , dentro del cuerpo), y no necesitamos pensarlo o planificarlo conscientemente. Esta nueva competencia, este nuevo hábito, se convierte una rutina. Podemos situar estos babysteps, estos pequeños cambios en el escalón 3, el escalón del “competente consciente” – y como dice el gran Einstein “ es una locura seguir haciendo lo mismo y querer obtener resultados diferentes ” así que nos podemos proponer explorar, probar, testar nuevas formas de hacer, ver o “juzgar” las cosas . Suena fácil, pero requiere un esfuerzo consciente hasta convertirlo en un hábito, es decir llegar al escalón 4 de Broadwell, en la “competencia inconsciente”. Estamos acabando el mes de octubre, el mes que para mí significa la verdadera vuelta a la “normalidad”, la vuelta a cierta estabilidad tras el verano, la vuelta al cole y al trabajo. Es un mes perfecto para establecer ciertos cambios, elegir conscientemente algunos baby steps SMART para alcanzar mis metas profesionales y personales . Yo me di cuenta de que tengo una gran tendencia a seguir el ritmo frenético de nuestra sociedad VUCA (Volátil, llena de Incertidumbre, Compleja y Ambigua por sus siglas en ingles), una sociedad aceleradísima…y me veo inmersa en su flujo infinito de “to do´s” por inercia . Uno de mis objetivos es poner consciencia en ello y acercarme al “slow living” aunque solo sea de vez en cuando y poder alternar entre el modo fast y slow . Por ejemplo, he dejado el primer café de la mañana…ya, claro, para muchos esto no significará nada espectacular. ¡ Para mi marca un antes y un después entre una mañana a ritmo “biológico”, un despertar mental y físico muuuucho más lento y una mañana que empieza a ritmo “cafeinado”! Llevo casi un mes, y hasta hoy echo algo de menos el subidón que me daba mi primera taza de café. Era la primera cosa que ofrecía a mi cuerpo tras entre 6 y 9 horas de descanso, ¡iba directa al oro negro y mágico que me ponía en marcha y a tope para estar en el hacer, hacer y hacer un poco más! Y a la vez, veo también lo antinatural que resultaba este chute de cafeína provocando cierto nerviosismo instantáneo que empecé a notar en la aceleración de los latidos de mi corazón pocos días antes de pausar este hábito. Tambien, me he propuesto poner mucha atención en mi reactividad , es un verdadero esfuerzo de consciencia proponerme ver dónde puedo responder en vez de reaccionar. Como dice Viktor Frankl , la diferencia entre reaccionar y responder es un espacio de tiempo “en este espacio tenemos el poder de decidir nuestra respuesta. En nuestra respuesta se encuentra nuestro crecimiento y nuestra libertad. ” …y por esto tengo post-its, alarmas en el móvil, una cruz dibujada en mi mano izquierda como recordatorios para parar y usar esta libertad de la que habla Frankl y seguir creciendo como persona, madre, esposa, amiga… Y por último, me di cuenta de lo que me decía mi voz interna (¡a veces hasta me lo gritaba!) llena de juicio y de creencia limitante “ si no estas en el hacer, no estas siendo productivida, estas haciéndote la vaga, venga muévete ”. Tengo otro post-it que me recuerda la necesidad de alternar entre el hacer y parar . Parar desde el disfrute , el disfrute de no hacer NADA sin juicio para seguir en el camino de la gestión de la energía como comentaba en este articulo (https://www.ellascoach.com/legitimar-la-pausa-regulacion-de-la-energia). Y tú, ¿cómo has empezado el otoño? ¡¿De qué hojitas te vas a desprender para seguir creciendo?!
Por Laura González Ortiz de Zárate 15 de junio de 2024
¿Alguna vez has sentido una crisis vital fuerte?, ¿algo que sucede en tu vida e irrumpe con tu supuesta tranquilidad? Te cuento las razones más habituales por las cuales empezamos un proceso de Coaching.
Por Leïla Salamat - de Blignières 23 de mayo de 2024
Una de las cosas que más trabajo últimamente en sesiones individuales es “aprender a decir NO”. Cuanto escuchamos (¡y decimos!) esta frase y qué difícil es aplicarla de verdad, siendo auténticas con nosotras mismas , y sin herir a la otra persona, sin ser o temer aparentar ser una persona egoísta , borde, “poca compañera de sus compañeros” …. Decidir si quiero decir que sí o que no sabiendo que en ambos casos habrá costes y beneficios, es ante todo ser honesta y auténtica con una misma . Cuantas veces, me he oído decir SÍ por inercia, por automatismo, casi como un reflejo: “sin problema”, “claro, mándamelo, me encargo yo”, “por supuesto, para ti siempre tengo un rato” … y luego arrepentirme por no tener tiempo para lo mío o enfadarme por tener que quedarme hasta las mil para poder acabar con mis propios compromisos y prioridades 😊 ¿Os suena? Aprender a decir NO, es un largo camino , desde la autoconsciencia y la voluntad de cambiar , desde el propósito y disfrute de serme leal , de estar conectada conmigo misma , de saber escuchar y entenderme . Un largo camino que cada una de nosotras puede comenzar a su ritmo, según su punto de partida. Durante mucho tiempo, asociaba el decir que no al egoísmo . Si buscamos la definición de esta palabra “fea”, la RAE nos dice “inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás” Culturalmente, no está bien visto decir NO , “hay que ayudar al prójimo” ,ser solidarias y generosas. Sin embargo, si nos fijamos en la definición del egoísmo con cierta distancia emocional y cierto nivel de objetividad , podemos apreciar el abismo entre decir no y ese “ excesivo amor a sí mismo ” y esa necesidad de “ atender desmedidamente al propio interés ”. ¡Una cosa no implica necesariamente la otra! Hace unos años, en el diccionario de ellasCoach definía la asertividad como “la habilidad de una persona a expresar su opinión, defender sus derechos de forma directa y respetuosa, sin intención de herir al otro” Para mí, ubicarme en la escala de la asertividad fue un ejercicio y una herramienta de una grandísima ayuda y la uso muchísimo en mis sesiones de coaching. En esta escala el equilibrio está en el medio, en la asertividad ; punto en el cual conseguimos escucharnos y comunicarnos con respeto y empatía para defender nuestras opiniones, trasladar nuestras expectativas o dar un feedback , y estamos abiertas al punto de vista del otro : la comunicación fluye . Sin embargo, me atrevería decir que la asertividad no es “natural” y que solemos estar en uno de los polos opuestos, - en la pasividad : digo que sí aun pensando no, o simplemente me callo, no opino, me ajusto a lo que dice la mayoría. No hay comunicación por mi parte y esto puede provocar resentimiento y enfado en mi. - en la agresividad : hablo con vehemencia, impongo mi punto de vista o me cierro al punto de vista del otro. Bloqueo la comunicación pues o bien se hace unilateral o provoca agresividad en respuesta por parte del interlocutor. Todos tenemos una preferencia y adoptaremos naturalmente más una respuesta de nivel 10 (agresividad) o de un nivel un 0 (pasividad) . Por lo tanto, la primera parte del ejercicio es ubicarnos en esta escala, ¡puede ser diferente según los entornos en los que me muevo (familia, trabajo, amigos, etc.) o no! Digo un ejercicio porque, para mí, realmente supuso (¡y sigue suponiendo en algunos contextos!) un esfuerzo, a veces lo consigo y otras no . Y está muy bien así, en todos los casos, hoy puedo verlo, pararme y reflexionar sobre lo que me ha permitido ser asertiva o lo que me lo ha impedido para así, poco a poco, poder entenderme y conocerme mejor preguntándome: ¿en qué situaciones me cuesta más? ¿Es más, con la familia? ¿En el trabajo? ¿Con los amigos? ¿Qué siento? ¿Qué me digo? ¿Y qué es lo que temo? A esta última pregunta, hablando con mis coachees , lo que más suele haber debajo de esta incapacidad a decir NO, es que nuestros interlocutores: piensen que soy una egoísta se ofendan no vuelvan a contar conmigo se dañe la relación piensen que no soy capaz Y si vamos un paso más allá, en la profundidad, siendo seres sociales con necesidad de pertenencia, lo que suele acabar saliendo es que tememos que dejen de apreciarnos, de valorarnos y de querernos . Al principio, para mí, estos motivos me eran completamente ajenos: “hombre, no, yo lo hago para ayudar, no hay que darles tantas vueltas a las cosas”. Poco a poco, haciendo el ejercicio en los diferentes contextos de mi vida, sí que había algo de estas aprensiones. Gracias a un gran maestro mío, hoy a mí me gusta verlo como dos caras de la misma moneda: SÍ / NO . Si digo que sí a la otra persona, me digo que no a mí misma : ¿a qué renuncio?, ¿Qué coste tiene?, ¿Me compensa asumir este coste? Si digo que no a la otra persona, me digo que sí a mí misma : ¿en qué me beneficia?, ¿Qué coste tiene para la otra persona?, ¿Y para nuestra relación?, ¿Me compensa? Puedo/quiero compensárselo a la otra persona con un "sí, pero ahora no.."? ¿Te atreves a probar el ejercicio? Te invito a reflexionar sobre ello y a ubicarte en la escala de la asertividad 😊
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